De los 3 a los 6 años

Este período formativo, anterior a la segunda dentición se considera el período de máximo crecimiento y desarrollo físico. Las estructuras del cerebro son elaboradas y refinadas. Este proceso no finaliza hasta el cambio de dientes, entonces el método primordial de aprendizaje es la acción y la experimentación. El niño “piensa” con todo su ser físico. Debe entonces, tocar, explorar, imitar, así se apodera del mundo para poder entenderlo, es un requisito esencial para la posterior actividad de aprehender el mundo a través de los conceptos.

La imitación es el medio primordial Waldorf para el aprendizaje preescolar. Modelan su comportamiento a partir de lo que sucede a su alrededor. Los niños perciben y registran todo lo que hacen los adultos, no sólo qué es lo que hacen delante de ellos sino cómo lo hacen. Las maestras son conscientes de su influencia moral sobre los niños y del desarrollo de buenos hábitos por medio de la imitación. Allí se realizan entonces toda una variedad de actividades dignas de ser imitadas, que incluyen tareas domésticas, como hacer el pan, cocinar, limpiar, ordenar la habitación. Todas ellas actividades con una base social, práctica, ética y educativa.

El Jardín de Infancia es un lugar cálido y acogedor donde se puede llevar el impulso del día estructurado por experiencias de juego libre y actividades estructuradas por el maestro. Con pocos juguetes acabados, que les permiten un uso creativo como conchas, troncos, tejidos,  muñecas de trapo y telas de varios colores.

Los grupos están conformados por niños de diferentes edades, así los niños mayores que ya están familiarizados con el ritmo diario, ayudan a los pequeños y les hacen sentir más seguros.

Cuando los niños han llegado a su punto de maduración, que corresponde a la aparición de la segunda dentición, se comprueba que están aptos para adquisición de habilidades formales como aprender a escribir, leer y calcular y lo hacen con gran entusiasmo y diligencia.

  • Fuentes: “Plan de Estudios de la Pedagogía Waldorf-Steiner”, de Tobias Richter; “Pedagogía Waldorf, una Educación hacia la Libertad”, de Frans Carlgren

Un día en Kinder

El día en el Jardín de Infantes Caracol comienza con una actividad regular como pintura o artesanía, que atrae la atención del niño o niña mientras que enfoca su energía. Seguidamente fluimos hacia un juego creativo libre, donde las niñas y los niños bucean en su imaginación con los juguetes hechos con elementos naturales que tienen a su disposición. Después de ordenar y organizar los juguetes, comienza el momento del círculo, se incorporan actividades que implican capacidades motrices gruesas y finas con canciones y poemas. Tras ello llega el momento de la refacción, donde cada niña y niño tiene una responsabilidad especial en la preparación. Luego de la limpieza tenemos un momento de juegos en el jardín de la escuela, a veces jardinería, observación de la naturaleza, tiempo libre para correr, escavar la tierra y trepar árboles. Al final de los juegos de exterior, los niños y niñas están ansiosos de regresar adentro para el momento de un cuento. Cada día termina con un círculo de paz, en el que los niños y niñas se despiden y se cierra formalmente la clase. Los eventos del día se planifican en flujo y reflujo, inhalando y exalando entre trabajo y juego, entre actividades estructuradas y juego libre.

Todo esto se lleva a cabo con un énfasis en el juego, la socialización, el respeto por la otra persona y la reverencia hacia todas las cosas vivas. A esta temprana edad, se promueve pero no se obliga a que los niños y niñas participen en actividades organizadas. El Jardín de Infantes de Caracol tiene como meta un desarrollo gradual de la infancia.